TIANO SOLANA

Artista Argentino | Residente en Punta Cana


Pintor de formación y vocación, Tiano Solana inició su camino en las artes en 1988. Su lenguaje visual, consolidado a lo largo de casi cuatro décadas, tiende un puente entre el rigor técnico y una profunda sensibilidad hacia la condición humana, manteniendo la investigación pictórica como el eje central de su vida.


Radicado en la República Dominicana desde hace más de veinte años, su obra ha evolucionado en un vínculo inquebrantable con su cotidianidad. Como surfista, Tiano encuentra en el océano una conexión íntima que se traduce en una pincelada fluida y vital. Este estilo de vida nutre una exploración antropológica que hoy se manifiesta en su serie actual: "Epifanía Caribeña: Antropología de la Sonrisa". En ella, documenta la virtud de la sonrisa como una manifestación esencial del alma cultural de la región. Esta visión es el resultado de un largo recorrido trascendental, marcado por etapas de profunda introspección y labor social en Argentina, India y Uruguay.


Con una sólida trayectoria internacional, su obra ha sido exhibida en República Dominicana, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, México, Colombia e India. Actualmente, sus piezas forman parte de colecciones privadas en más de 25 países, consolidando una propuesta artística que transforma la observación del entorno en una celebración de la vida.



SOBRE LA OBRA


Mi trabajo nace de una elección consciente de atención: educar la mirada para percibir aquello que sostiene la vida en su expresión más simple y profunda. La luz, la alegría, el movimiento y la naturaleza no aparecen en mi obra como conceptos idealizados, sino como fuerzas reales, activas y constitutivas de la experiencia humana.


Mi práctica se orienta hacia aquello que construye, que ordena y que genera presencia. No se trata de negar la complejidad de la existencia, sino de afirmar, con decisión, una orientación hacia lo luminoso como acto de coherencia interior y responsabilidad humana, entendida como una búsqueda de la transparencia del ser hacia la bondad original; esa conexión profunda entre la pureza de corazón y la serenidad.


La figura humana y el movimiento que atraviesan mis lienzos hablan de expresión, de vínculo y de ritmo. Son una constatación silenciosa: lo bello existe, se manifiesta en lo cotidiano y puede ser reconocido sin estridencia.


Concibo la pintura como un espacio de encuentro. Mis obras buscan generar resonancia, calma y vitalidad; lugares donde la mirada pueda descansar y reconectarse con lo esencial de sí misma. Más que representar escenas, propongo experiencias sensibles que invitan a entrar en contacto con la belleza como un territorio compartido.